A lo largo de todo este tiempo me he percatado de algo que en realidad pasa muy a común. Me refiero al efecto que tienen los Volkswagen en la gente. Puedo decir que todo el mundo puede reconocer casi inmediatamente cualquier modelo de Volkswagen y no sólo eso, sino que puede producir una reacción. Ya sea desde el tradicional Vocho hasta el más moderno Passat.Puede ser un tema de conversación entre familiares y amigos; siempre hay un recuerdo o una anécdota que envuelve un Volkswagen. Existe la curiosidad de descubrir que más tiene ese auto alemán, que si el Vocho tiene algún accesorio, el perfecto estado en que se encuentra una Brasilia, si aun tiene la misma capacidad la Combi.
Muchos de mis colegas de trabajo de forma directa o indirecta hablan de mi Volkswagen pero terminan coincidiendo de que es un buen auto, de buena calidad y que nunca pasará de moda.
Para nosotros no sólo es el auto que nos transporta, es también algo que nos causa orgullo. Es agradable sentir el tradicional olor que emiten los plásticos del interior. La sensación de manejo que siempre ha sido la misma desde la primera vez que manejamos nuestro Volkswagen.
Siempre causa una satisfacción ver como el auto en buen estado entrega el mismo servicio, fiel y durable. Puede ser una tarea muy agradable lavarlo y darle ese nuevo brío y de que muchos aun voltean por ver tu Volkswagen.
Los Volkswagen, no importando cual manejes, siempre transmitirán una sensación, una mirada y hasta un deseo.
Siempre nos hacemos la pregunta por que un automóvil puede causar tanto impacto en una sociedad, ya sea por sus características, su precio o simplemente por que fue presentado en el momento adecuado.
Durante su comercialización en México se presentaron diversas versiones; muchas de ellas se adoptaron a las características que el mercado mexicano presentaba en aquel entonces. Otras versiones como la GLS se distinguirían por su equipamiento interior así como por sus características mecánicas. Pero todo dependía del gusto y del bolsillo del consumidor.
No hay duda que existen modelos que marcan su propia historia y que pueden ser recordados por muchas razones.
Volkswagen de México le dio un carácter al dotarlo con un nombre propio para el mercado local además de que mucha de su fabricación se llevó acabo en la planta de Puebla. La primera Caribe que se ofreció en México fue en 1977. En su frontal predominaba una gran parrilla de plástico con dos faros redondos bien proporcionados.
Para muchos de nosotros el Vocho conservó a lo largo de varios años algunas de sus sencillas características.