2009-05-11

El notar del paso del tiempo

A lo largo de su trayectoria comercial, el Vocho recibió algunos cambios importantes. Sin embargo siempre dejó notar el paso del tiempo.

¿Quién no recuerda los Escarabajos de los años 60 con esos grandes faros, pequeñas luces traseras y delgadas defensas? Fueron precisamente en estos años en que el Vocho logró una gran popularidad en los Estados Unidos. En 1968 se presentó un nuevo diseño, un modelo renovado pero la idea básica nunca se alteró por completo. Los faros delanteros tenían menores dimensiones y estaban decorados con aro cromado. Las luces traseras aumentaron en tamaño dándole al Vocho la apariencia de ser más ancho.

Tal vez se hicieron algunas mejoras, pero el Vocho siempre conservó su característico manejo rudo y sin fatiga. Su motor ofreció un poco más de potencia y se mejoraron algunos aspectos mecánicos, pero sus los amantes al Vocho lo seguían prefiriendo por las conveniencias que este ofrecía.

Aunque se siguió teniendo más cambios en todos sus aspectos, el Vocho nunca cambio en lo más importante. Se había ya ganado un lugar y el carisma y la nostalgia que el mismo daba nadie lo igualaba.

2009-05-06

La Brasilia 2009

Para Volkswagen revivir una leyenda como la Brasilia es una tarea difícil sobre todo por el legado que ha dejado este modelo. Una interesante propuesta se ha divulgado de lo que podría ser la nueva interpretación para la Brasilia. Aunque no existe una confirmación oficial por parte de Volkswagen, pueden existir muchos factores que ayuden a que se lleve a cabo dicho proyecto.

Un diseño preliminar deja ver algunos rasgos típicos de la primera Brasilia como son la configuración de dos puertas y portón trasero así como las tradicionales rejillas a los costados. Otro rumor menciona que se podría utilizar la misma plataforma del futuro Audi A1 para construir la Brasilia.

Aunque es una propuesta muy tentativa, falta esperar si este sueño puede llegar hacerse realidad. ¿Será verdad?

2009-05-03

¿Aprendiste a manejar en un Vocho?










El aprender a manejar es una experiencia inolvidable. Todo mundo espera ese momento de poder tomar entre sus manos el volante de un automóvil y recorrer los kilómetros sin limite.

Muchas veces esa inquietud es más fuerte y uno toma la iniciativa de aprender a controlar un auto mucho antes de tener la edad legal para tener un permiso. Ya sea tu padre, tu hermano o tus tíos, te motivan para que des ese paso tan gigantesco en tu vida.

Muchos de nosotros a muy temprana edad tuvimos algún contacto con un Vocho. Ese carismático vehículo que se veía circular por doquier. Era un auto durable, confiable y que daba una confianza al manejarlo desde la primera vez.

Mover el volante de un lado al otro era todo un sacrificio pero el esfuerzo valía la pena. A más de uno le costó trabajo mover el auto con la primera velocidad sin que éste se apagara o hiciera movimientos extraños, algo así como esa sensación de dominar una bestia. El embrague era duro y encontrar las velocidades costaría algo de rutina aprender. La reversa era una maniobra casi titánica aunada a la rigidez de la dirección.

Una vez en marcha las imperfecciones del camino nos hacían recordar que estábamos detrás del volante de un Vocho. El característico ruido del motor que transcendía al interior de la cabina era otro singular toque del buen Vocho. Después de algunos años se puede decir que los que aprendimos a manejar en un Vocho somos parte de una generación. Pero aún ahora muchos de los nuevos conductores siguen buscando esa experiencia que ya es casi un mito.

2009-05-02

¡Súbale a la Pesera!

Además de los tradicionales Vochos verdes dando servicio como taxis, hay otro vehículo muy particular que circuló por las avenidas de la Ciudad de México.

Me refiero a la Pesera, este medio de transporte público conocido por muchos habitantes del Distrito Federal que se popularizó entre la década de los 70 y finales de los 90.

La Pesera se basaba en la Combi, un modelo de Volkswagen comercializado en México que se adaptó a muchas necesidades de la época. La Combi fue una solución ideal para muchas familias mexicanas. Estas encontraban mejores conveniencias de espacio y habitabilidad que las grandes camionetas familiares.

Las Combis fueron transformadas para su uso comercial. Se podían acomodar hasta diez personas en la parte trasera; claro que esto no era muy cómodo sobre todo si había personas de gran talla. En algunas excepciones los choferes aceptaban dos personas en los asientos delanteros y aunque no es una casualidad siempre eran mujeres con faldas cortas las mejor bienvenidas.

Muchos propietarios hicieron curiosas adaptaciones, como el accionamiento a distancia de la puerta corrediza así como una iluminación para el interior. No eran muy cómodas y en las horas pico nunca se podía tomar alguna Pesera disponible.

Existen algunas teorías sobre el nombre de la Pesera. Pero tal vez la más acertada y que casi todo el mundo está de acuerdo es que el costo de este servicio normalmente era de un peso mexicano de la época. En algunas partes de la ciudad aun se sigue utilizando las Peseras aunque un factor en su contra es la demanda por un mejor servicio de transporte público.